
Se marcha a París cuando tenía 22 años. A los dos meses, Richard Bona estaba tocando con grandes músicos franceses como Didier Lockwood y Marc Ducret, así como Manu Dibango y Salif Keita. En París, Richard ingresó en una escuela de música durante 7 años. Se sumergió en el trabajo de Miles Davis, Chat Baker y Ben Webster. Entonces creó una banda “ Point Cardinale”.
El siguiente salto geográfico y profesional en la carrera de Richard surgió aconsejado por el guitarrista Mike Stern, el cual le dijo que cogiera su suerte y se fuera a Nueva York. Y así lo hizo en 1995.
Empezó con la grabación del álbum “My People” con Joe Zawinul y salió de gira con el. Regresó a Nueva York, donde estuvo ocupado tocando en clubs. . Entonces conoció a Harry Bellafonte. Terminó siendo el líder y director musical de la banda de Harry durante año y medio. Después consiguió tocar el bajo con los más ilustres músicos y la lista en extensa: Larry Coryell, , Steve Gadd, Bob James, Mike Stern, Pat Metheny, George Benson, Bobby Mc Ferrin, etc. Firmó para Columbia a finales de 1998. Entonces registro el primer álbum bajo su propio nombre. “Scenes from my life”, lanzado en 1999. Esta polifacética grabación muestra sus habilidades a la hora de componer y su valor instrumental, sus ricas expresiones y su encantadora voz.
Mientras que “Scenes form my life” es un trozo de su propia historia, la segunda grabación, lanzada en 2001, “Reverence” parece ser la parte buena del mundo donde Richard nos cuenta la historia de nuestro planeta. Bona mezcla sus propias raíces africanas, su sensibilidad jazzística, y sus conmovedoras reflexiones líricas. Otra grabación de Richard Bona es Munia, que significa “Tale” en lenguaje douala.
En su nuevo sus suntuosos arreglos se entremezclan con su habilidad poli rítmica. Bona ha hecho el álbum de sus sueños.“Tiki”, que así se llama, es un álbum con una línea estética inequívoca y la espiritualidad de sus ancestros.
Con este nuevo álbum, nos muestra una dimensión completa de su excepcional talento aparentemente paradójicos, en un doble movimiento, uno que combina claridad introspectiva con un sentido renovado de franqueza hacia la naturaleza.
Rodeado de viejos cómplices, pero también por algunos invitados excepcionales, Richad Bona explora los placeres de territorios imaginarios sin viajar. Aparece África, una tierra de mitos e intimidad ancestral y ultra contemporánea, también esta el cosmopolitanismo de las grandes capitales culturales, con pistas de sonido que toman sonidos tanto del jazz como de los ritmos afro-cubanos, desde la preciada suavidad de la armonía brasileña hasta la energía del rap, y del ritmo del caribe hasta la precisión del pop anglosajón.
Es una extraordinaria aglomeración de diversidad, agrupa identidades simultáneas, Richard Bona espontáneo pero no es desordenado melódicamente hablando. “Tiki”, sin sombra de duda, es el álbum de la madurez de Richad Bona.
Después le siguió el álbum en directo Bona Makes You Sweat de 2008.
Cuando este otoño se ponga a la venta su nuevo trabajo Ten Shades Of Blues habrán transcurrido 10 años desde su primer trabajo. En el caso del bajista camerunés, no es tan sencillo condensar una década en tan solo unas pocas líneas dado su peculiar carácter y su permanente deseo de crear. Nos encontramos ante un álbum en el que nos aproxima de nuevo a una visión planetaria y humana que transpira alegría, inocencia, vitalidad y compromiso.
